Hebraica Repudia

El pasado sábado 27 de octubre escuchamos consternados un nuevo episodio que nos llena de espanto y horror. La noticia se fue difundiendo por las redes primero, por los medios gráficos y televisivos después. El hecho sucedió en Pittsburgh, la segunda ciudad más grande del estado de Pennsylvania, a las diez menos cuarto de la mañana, hora local. Robert Bowers, de 46 años, ha entrado en la sinagoga ‘”El Árbol de la Vida”, gritando «¡Todos los judíos deben morir!», y ha abierto fuego contra las personas que se encontraban en el templo celebrando una ceremonia religiosa. Bowers, que tiene un amplio historial de comentarios antijudíos y anti inmigrantes en redes sociales, asesinó a 11 de los asistentes.

Las motivaciones de este hombre para cometer semejante masacre se deducen de sus comentarios en las redes sociales. El asesino tiene una clara simpatía por las ideas que conforman al llamado movimiento ultranacionalista blanco, que es una manera elegante de decir ‘neonazi’.

En un contexto de gran tensión de la política interna norteamericana, de amenazas y paquetes bomba, en un clima de expresiones y hechos criminales, de claro tinte racista y antisemita, esta vez el blanco fue una sinagoga, en pleno Shabat.

El ataque a la sinagoga vuelve a alertar sobre el clima de violencia que se vive en los Estados Unidos y de cierto auge de los fanáticos racistas y neofascistas. Pero también alerta, especialmente, a los judíos del mundo. El siglo XX ha sido trágico para los judíos, tal vez el más trágico en la historia de la humanidad. Sin embargo, ni el recuerdo de esos hechos ni los días de conmemoración, ni los más diversos programas educativos han sido suficientes para desterrar el odio y la intolerancia. Cuando suponemos que ya no escucharemos expresiones como «¡Todos los judíos deben morir!», volvemos a escucharlas. Cuando suponemos que ya nadie se dispondrá a masacrar judíos, volvemos a ser testigos de una masacre infame.

Con infinito dolor y con terrible impotencia, advertimos que estos hechos siguen ocurriendo. Es necesario que los repudiemos enérgicamente. Es imperativo que continuemos educando para la Vida.



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