A 47 años de la masacre de Munich

Cuando los terroristas palestinos asesinaron a los atletas judíos en Alemania

Por Marcelo Birmajer. Especial y exclusivo para Hebraica

Este pasado 5 de septiembre se cumplieron 47 años de la masacre de los atletas judíos israelíes en la Villa Olímpica de Munich, en los Juegos Olímpicos de 1972, a manos de los terroristas palestinos de Septiembre Negro. Por entonces Munich era Alemania Occidental. La mitad oriental de Alemania era la RDA, o Alemania comunista.

Mientras que en Alemania Oriental el servicio secreto comunista trabajaba a favor a de los terroristas árabes y palestinos; en Alemania Occidental se cometió uno de los peores atentados antisemitas posteriores a la Segunda Guerra Mundial: esta masacre de los juegos olímpicos de Munich. Alemania continuaba siendo el país de los nazis. El peor atentando antisemita posterior a la Segunda Guerra Mundial que registra la Historia hasta hoy, sin embargo, sigue siendo el atentado contra la Amia, en Argentina, en 1994.

Pero el primero, el peor, el más salvaje posterior a la Segunda Guerra Mundial, fue la Masacre de Munich de 1972. Una masacre, un aquelarre, una locura de sangre y odio que conmocionó a los judíos de todo el mundo. Y escribo a los judíos porque los juegos olímpicos continuaron: el resto de los participantes no interrumpieron la competencia. Alemania no tuvo ni siquiera la decencia de interrumpir lo que se había convertido en un escenario de sangre y muerte. Continuaron los juegos olímpicos, con apenas la bandera a media asta. Esa fue toda la señal de duelo por la masacre de los once atletas judíos israelíes.

¿Qué ocurrió? Un grupo terrorista palestino se infiltró en la villa olímpica en Munich, secuestró a once deportistas israelíes, en todos los casos judíos, pidió la liberación de otros terroristas con sangre en las manos, encarcelados en distintas cárceles de Israel y Europa, incluso Alemania; y mientras estaban negociando- Golda Meir se negaba  terminantemente a soltar a los asesinos para que siguieran asesinando-, las fuerzas de seguridad alemana intentaron recuperar a los rehenes y los nazis palestinos mataron a todos.

Los terroristas palestinos mataron hasta al último rehén. Pero antes de matarlos a todos, previamente mataron a varios en la Villa Olímpica y los mutilaron, y los humillaron incluso recurriendo a cortar sus partes íntimas. Todo esto se supo décadas después. Ya antes de que la fuerza de seguridad alemana, con una ineficiencia rayana en lo criminal, con una indiferencia total por el destino de los rehenes, intentara un rescate fallido desde el primer momento, ya antes los terroristas palestinos habían asesinado al luchador Yossef Romano, Romano de apellido, un luchador israelí, judío. Y habían mutilado sus partes íntimas para construir todo tipo de perversiones, de las cuales el mundo supo por el New York Times hace unos pocos años.

Ese era el nivel de salvajismo, de locura. No tenemos palabras para explicar qué tipo de monstruos son los terroristas palestinos. Claro, son humanos como nosotros, obviamente; pero los monstruos que conocemos, en todos los casos son humanos… ¿Quién puede hacer algo así?¿En qué cabeza, en qué corazón puede caber la posibilidad de mutilar un cadáver y realizar perversiones, humillaciones, con sus partes íntimas? ¿Qué tipo de enemigo indefinible busca la destrucción de Israel y los judíos? Entonces y ahora. Ese que asesina mujeres, que  persigue a los gays, que impide la libertad de expresión, que impide la libertad de circulación y que mancilla, desecra, de la peor manera, a los muertos. Eso hicieron en la Villa Olímpica de Munich en 1972.

Se llamaban, estos asesinos, a sí mismos, «Septiembre Negro».

«Septiembre Negro», como todos los grupos terroristas palestinos, tenía una vinculación directa y una obediencia ciega a Yasir Arafat, el líder de la OLP. Se llamaban «Septiembre Negro» porque en el año 1970 el rey Hussein de Jordania los había masacrado dentro del territorio jordano, a los palestinos combatientes y a los no combatientes, como ocurre siempre en la guerra interna árabe. Los palestinos huían de Jordania y buscaban refugio en Israel, en 1970, y los israelíes les permitían arribar. No los mataron ni los obligaron a regresar a Jordania. Pero para vengarse de los jordanos, los terroristas palestinos de Septiembre Negro asesinaron a los once atletas judíos israelíes, así de incomprensible como se escribe.

El intento alemán de rescatar a los rehenes incluyó absurdos como las fuerzas de seguridad alemana subiendo por la pared de la Villa Olímpica, filmados por la televisión alemana: mientras los terroristas palestinos, desde las habitación con los rehenes, veían como los policías subían. Los terrorista palestinos les avisaron a los policías alemanes que los estaban viendo por televisión: que bajaran inmediatamente o matarían a todos. Eso fue exactamente lo que ocurrió, por muy inverosímil que hoy resulte.

Igual los mataron apenas horas más tarde. Hay dos documentos rigurosos y comprensivos sobre la masacre de Munich, los dos son autoría del periodista inglés Simón Reeve: el documental One day in september, que podemos ver en Youtube. Y el libro homónimo, que podemos conseguir en la biblioteca Cimo de Sede Sarmiento y Pilar de SHA, una creciente biblioteca sobre Israel y Medio Oriente. Narra desde el principio de la masacre, hasta los ajusticiamientos que realizó Israel por toda Europa, ordenados por la Primer Ministro Golda Meir, contra los autores de la masacre. Hace 47 años, una vez más, los terroristas palestinos demostraban que su interés no era construir un Estado, sino matar judíos, igual que los nazis. En Munich, igual que los nazis.



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