El bloqueo institucional continúa ¿está en crisis el sistema parlamentario israelí?

informe semal del CIMO

Las terceras elecciones consecutivas se han llevado a cabo en Israel, y sus ciudadanos han tomado una decisión. El Likud, partido del premier interino Netanyahu, ha recibido un total de 36 bancas, siendo la fuerza más votada. En segundo lugar, la alianza Kahol Laván de Gantz y Lapid ha obtenido 32 escaños, mientras que la tercera fuerza de la Knesset será la Lista Conjunta árabe con 15 parlamentarios. En cuanto a los posibles bloques de coalición, la alianza del Likud con otros partidos de derecha ortodoxos suman 58 escaños, mientras que la alianza de centroizquierda que lideraría Benny Gantz cuenta con 55. Una vez más, el partido Israel Beitenu de Avigdor Lieberman se encuentra en el centro con 7 escaños que podrían definir la conformación de una coalición de gobierno. Tal como se repitió en las elecciones pasadas, el partido de Lieberman no apoyaría al Likud por la presencia de Netanyahu y por la alianza con los judíos ortodoxos (rompió relaciones con el premier desde la crisis con Gaza en 2018 y no está a favor de la exención de realizar el servicio militar con la que cuentan los judíos ortodoxos) ni a la posible coalición de Gantz, ya que no aceptaría integrar un gobierno con los árabes israelíes. Así, con el 99% de los votos escrutados, es muy probable que Israel vuelva a solicitar a sus ciudadanos que retornen a las urnas para terminar, de una vez por todas, con la crisis política que atraviesa el Estado Judío.

Pese a que el Likud logró sacar una gran ventaja sobre su principal competidor, es improbable que convenza a una fuerza política o a tres parlamentarios de unirse a una coalición de gobierno de 61 miembros de la Knesset. La presencia de Netanyahu y su éxito en estas elecciones al frente del Likud implican dos cuestiones: un gran porcentaje del electorado israelí lo apoya pese a las tres causas de corrupción por las que será juzgado el próximo 17 de marzo, pero, sin embargo, su presencia dificulta la posible formación de una coalición de gobierno. Además, el aumento constante de las bancas que recibió la Lista Conjunta árabe expresa la voluntad de los árabes israelíes a votar, rechazar el plan de Trump y oponerse a que Netanyahu siga en el poder.

Varias cosas han quedado claras: el electorado israelí se ha volcado casi completamente a la derecha del espectro político; la izquierda ha perdido significancia (7 escaños para la alianza entre Havodá y Meretz) y los árabes israelíes están dispuesto a participar del sistema político israelí de una manera fuerte, contrario a lo que ocurría años anteriores. Restará por ver si Netanyahu logra sortear con éxito los juicios por corrupción (en caso de que sea condenado culpable deberá renunciar a su cargo de Primer Ministro) y continuar en el poder, confirmando a cada momento que ha sido el político más influyente en el siglo XXI en Israel, habiendo superado ya los 13 años de Ben Gurión en la permanencia como jefe de gobierno.

   



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