Murales y esculturas de la Sociedad Hebraica Argentina

En los primeros años de la década del ´40, antes de la creación del Estado de Israel y durante el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, los dirigentes de la Sociedad Hebraica Argentina habían nombrado como Director de Artes Plásticas al escultor Luis Falcini. Este hombre reservó tres paredes con la impregnación necesaria para la posterior pintura de murales en la sede de la Hebraica en los momentos en que se estaba finalizando la construcción del nuevo edificio.

No solo eso sino que además convocó a jóvenes artistas para que realizaran los murales en los lugares que él había reservado y eligió entre todos los que se presentaron, a tres talentosos artistas plásticos: Antonio Berni, Juan Carlos Castagnino y Demetrio Urruchúa. Todos ellos se convertirían en destacados artistas que con los años fueron parte fundamental de las Artes Plásticas de nuestro país. Lo mismo sucedió con el escultor seleccionado que fue Antonio Sibellino.

Las obras se planificaron dentro del proyecto de construcción del nuevo edificio para la SHA en Sarmiento al 2200. El 12 de octubre de 1941 se colocó la piedra fundamental de la actual sede donde se conservan las obras hasta el presente. Los actos de inauguración del edificio debieron esperar hasta 1944, así como el descubrimiento público de los frescos.

La Comisión de Artes Plásticas, bajo la dirección de Falcini, se ocupó de las obras artísticas que decorarían el edificio, seleccionando a los artistas, evaluando los bocetos presentados, el sitio que le cabría a cada obra y la temática a desarrollar.

En cuanto a los murales, los temas elegidos respondieron a los objetivos institucionales relativos a las actividades culturales que se desarrollaban en la entidad: cursos y conferencias de literatura, historia, arte, conciertos, representaciones teatrales, etc. De diferentes maneras, los murales representaron y representan el perfil intelectual, educativo y cultural de la institución.

Entre los factores que determinaron quienes realizarían los trabajos decorativos más significativos del nuevo edificio de la SHA, la afiliación política de los artistas fue decisiva. La elección se hizo dentro de un ámbito específico del campo de las artes plásticas. Se trataba de activos militantes que protagonizaron debates estético-políticos en esos años y que fueron identificados por sus contemporáneos con los movimientos de izquierda y las luchas antifascistas.

Cabe señalar la enorme influencia que ejerció en estos y en otros artistas argentinos el muralismo mexicano, especialmente a través de uno de sus principales exponentes, el pintor David Alfaro Siqueiros, quien había visitado la Argentina en la década del ´30. Siqueiros fue uno de los impulsores del movimiento artístico basado en la función social de la obra de arte como herramienta de transformación de los pueblos.

Todas las obras de este recorrido están declaradas Bien Integrante del Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires de acuerdo con la Ley 1227, art. 4, inciso h).

 

Se sugiere el siguiente recorrido:

  1. Mural de Juan Carlos Castagnino (Café Literario)
  2. Mural de Antonio Berni (A la derecha del Café Literario)
  3. Mural de Demetrio Urruchúa (1° piso)
  4. Escultura de Antonio Sibellino (patio del subsuelo)
  5. Mural de Juan Batlle Planas (Hall de entrada)
  6. Vitraux de Luis Seoane (Hall del Teatro)
  7. Frisos escultóricos de Leo Vinci (Vereda)