El sábado 29 de agosto, el Salón Dorado de la sede Pilar de la Sociedad Hebraica Argentina fue escenario de un encuentro diferente, en el que la palabra, la memoria, los sueños y la creatividad se entrelazaron para abrir un espacio de reflexión y expresión personal.
Organizada por el Grupo IAJAD del Departamento de Cultura y Adultos, la actividad “Los sueños también son la vida real” invitó a los participantes a recorrer un territorio tan íntimo como cotidiano: el de las propias historias. Porque cada vida está hecha de recuerdos, experiencias, emociones, imágenes y también de sueños que, muchas veces, pueden convertirse en el punto de partida de una idea, un relato o una nueva mirada sobre nosotros mismos.
La propuesta estuvo a cargo de Betina Bensignor, escritora, investigadora de procesos creativos, coach de autores y facilitadora de talleres de escritura creativa, y Carolina Zincosky, licenciada en Psicología (UBA), docente universitaria y profesional vinculada a la comunicación y la entrevista.
A lo largo del encuentro, ambas profesionales propusieron reflexionar sobre el enorme poder que tienen las palabras. Palabras que nombran, que evocan, que despiertan recuerdos y que también pueden transformar aquello que vivimos en una historia para ser contada.
Escribir sobre la propia vida implica mucho más que recordar. Supone seleccionar, interpretar, imaginar y volver a mirar. Una anécdota puede adquirir otro significado cuando encuentra las palabras adecuadas; un recuerdo puede recuperar una emoción; una imagen surgida de un sueño puede convertirse en el comienzo de una historia.
En ese recorrido apareció también la relación entre las palabras y la memoria. Algunas permanecen durante décadas; otras parecen desaparecer para regresar inesperadamente. Hay palabras que acompañan, que consuelan y que dan fuerza, y otras que quedan asociadas a momentos, personas o situaciones que forman parte de nuestra identidad.
La propuesta puso así en valor la escritura como una forma de exploración personal y como una posibilidad de transformar la experiencia en creación. La palabra como puente entre lo vivido, lo imaginado y aquello que todavía puede ser.
El encuentro transcurrió en un clima cálido y participativo, donde los sueños dejaron de ser solamente aquello que ocurre mientras dormimos para convertirse también en disparadores de recuerdos, ideas y posibilidades.
“Los sueños también son la vida real” dejó, en definitiva, una invitación a mirar hacia adentro y a animarse a contar. Porque detrás de cada palabra puede esconderse una memoria, una emoción, una pregunta o una historia. Y porque, muchas veces, solo hace falta encontrar la palabra justa para que esa historia vuelva a vivir.
Una nueva propuesta del Grupo IAJAD del Departamento de Cultura y Adultos de Hebraica, que reafirma el valor de generar espacios de encuentro, reflexión y creatividad, donde la cultura también se construye a partir de las historias que cada uno lleva consigo.

