Dos mujeres judías que quebraron las barreras de género en la ciencia

Hebraica article 16 2024-03-27

por Marnie Winston-Macauley

Piensa en algunas de las grandes mentes científicas. ¿Cuántas probabilidades hay de que pienses en una mujer?Durante décadas, la ciencia fue un campo dominado por los varones. Hasta hace pocos años atrás, las mujeres no eran aceptadas en muchas universidades para estudiar ciencias. Las mujeres que lograron hacerlo tuvieron que tener menos miedo y más pasión que sus colegas masculinos. Aquí hay dos ejemplos inspiradores.

Hertha Ayrton, la Marie Curie judía (28 de abril de 1854-26 de agosto de 1923)

Hertha Ayrton, nacida como Phoebe Sarah Marks, fue la primera mujer que recibió la prestigiosa medalla Hughes de la Sociedad Real por su trabajo sobre arcos eléctricos y marcas de ondas en arena y agua, sus propias investigaciones y hallazgos. Ella era amiga de Marie Curie, estaba comprometida con el activismo por el sufragio femenino y para garantizar el reconocimiento adecuado del trabajo científico de las mujeres.

En 1863, tras el fallecimiento de su padre, ella se fue a vivir con su tía, la escritora Marion Moss Hartog, quien dirigía una escuela en Londres. En 1876 Marks entró al Colegio Girton de la Universidad de Cambridge, donde estudió matemáticas. Allí se hizo amiga de Barbara Bodichon, quien era cofundadora de Girton, y de la escritora George Eliot, cuyo personaje de Mira Cohen en “Daniel Deronda” (1876) se basó en Marks. Muchos de sus experimentos fueron llevados a cabo en el “laboratorio” de su propia casa.

Aunque Cambridge no otorgó títulos a mujeres hasta 1948, Marks hizo su examen de matemáticas en Cambridge en 1881. Como estudiante, construyó un esfigmógrafo para registrar el pulso en las arterias. Su primer invento importante fue un divisor de líneas, útil para artistas, arquitectos e ingenieros. Barbara Bodichon y otro importante benefactor de Girton le dieron por adelantado el dinero para que obtuviera las patentes, trámite que se convirtió en una misión crucial. Su invento fue presentado en la Exposición de Industrias de la Mujer y recibió mucha atención de los medios de comunicación.

En 1884 asistió a clases de electricidad en el Colegio Técnico Finsbury, dictadas por un ingeniero electrónico llamado William Ayrton, quien se convirtió en su esposo en 1885. En 1884 aplicó para la primera de sus 26 patentes. Ella se convirtió en el primer miembro femenino de la Institución de Ingenieros Eléctricos en 1899 por su artículo sobre cómo resolver el parpadeo de las luces eléctricas. También dirigió la sección de ciencias físicas del Congreso Internacional de Mujeres en 1899.

En 1902, fue la primera mujer a quien le propusieron ser miembro de la Sociedad Real. Su candidatura fue rechazada con el argumento de que como una mujer casada no tenía existencia legal en la ley británica. Sin embargo, fue la primera mujer que leyó un artículo científico (“El origen y el crecimiento de las ondulaciones”) frente a la Sociedad Real en 1904. En 1906 la Sociedad Real le otorgó la medalla Hughes por su descubrimiento original en las ciencias físicas, la primera mujer que la recibió.

A lo largo de su vida fue una firme defensora de que las mujeres recibieran en la ciencia el mérito que merecían. Marie Curie casi no fue reconocida con el Premio Nobel. En 1903, la Academia Francesa de Ciencias nominó a Henri Becquerel y al marido de Marie, Pierre Curie, como candidatos para el premio de física, pero no a Marie. Ayrton llevó adelante una vigorosa campaña de prensa, comentando que “los errores son notoriamente difíciles de eliminar, pero un error que atribuye a un hombre lo que en realidad fue obra de una mujer tiene más vidas que un gato”. Finalmente intervino el matemático sueco Magnus Goesta Mittag-Leffler, miembro del comité de nominación, y también su marido dejó claro que un Premio Nobel por la investigación sobre radioactividad que no reconociera el papel fundamental de Marie era una farsa.

Desde 1883 hasta su muerte, fue pionera garantizando que las patentes constituyeran un reclamo legal claro sobre la propiedad intelectual, algo especialmente importante para una mujer casada con un científico más famoso.

Muy activa en el movimiento por el sufragio femenino, Hertha Ayrton fue una pionera valiente y brillante que cambió para siempre el rumbo de las mujeres en la ciencia.

Gertrude B. Elion, premio Nobel de fisiología o medicina en 1988 (23 de enero de 1918–21 de febrero de 1999)

Gertrude “Trudy” Belle Elion fue pionera en un enfoque innovador para el desarrollo de fármacos que cambió y aceleró para siempre la investigación médica. Ella y sus colegas ganaron el Premio Nobel por este proceso.

Creció en la ciudad de Nueva York, donde vivía con sus padres, su hermano y su abuelo, judíos de Europa Oriental. La muerte de su abuelo por cáncer cuando ella tenía 15 años inspiró su carrera profesional.

En 1937 se graduó summa cum laude en el Colegio Hunter con una licenciatura en química, pero sus esperanzas de convertirse en investigadora científica se vieron frustradas al recibir 15 rechazos de ayuda financiera de escuelas de posgrado en distintos lugares de los Estados Unidos. Al enfrentar también la discriminación en el lugar de trabajo, se matriculó en una escuela de secretariado. Retrospectivamente dijo: “No me había dado cuenta que se me cerraban todas las puertas hasta que comencé a tocarlas”.

Se ofreció como voluntaria en un laboratorio químico como lavaplatos, esperando una oportunidad. La encontró en 1944, ayudando a George Hitchings en Burroughs Wellcome, que finalmente se convertiría en el gigante farmacéutico GlaxoSmithKline.

Hitchings y Elion descartaron el enfoque tradicional de ensayo y error para el desarrollo de fármacos y adoptaron un enfoque científico racional conocido como “diseño racional de fármacos”. Al comprender que las células necesitan ácido nucleico para reproducirse, razonaron que las bacterias y los tumores de rápido crecimiento debían requerir todavía más ácido nucleico que las células normales. Si encontraban una manera de interrumpir su ciclo de vida, encontrarían cómo detener la enfermedad.

El primer gran descubrimiento de Elion, en 1950, fue un fármaco que interfería en la formación de células leucémicas: la 6-mercaptopurina (6-MP). A corto plazo, creó una remisión completa en muchos niños que se enfrentaban a la muerte en unos pocos meses. Si bien el efecto a menudo era temporal, una mayor exploración del 6-MP produjo en 1961 Imuran, que suprimió la respuesta inmune, haciendo posible por primera vez los trasplantes de órganos. En 1963, Elion, todavía buscando formas de prolongar los efectos del 6-MP, hizo otro descubrimiento: el alopurinol, que reduce la producción corporal de ácido úrico que, si causa gota, puede ser fatal para los pacientes con cáncer.

El último gran avance de Elion y su equipo fue el desarrollo del aciclovir, el medicamento antiviral aprobado en 1977. La droga atacaba el herpes y podía usarse para combatir el Epstein-Barr, la varicela y el herpes zóster. También marcó el comienzo de una nueva era de la terapia antiviral, abriendo la puerta al desarrollo del primer fármaco para tratar el SIDA: el AZT.

El nombre de Elion aparece en 45 patentes de medicamentos que salvan o cambian vidas. Además del Premio Nobel, ganó numerosos premios. Ella guardó las cartas de quienes se habían beneficiado de su trabajo: el receptor de un trasplante de riñón, un enfermo de culebrilla a quien pudieron salvarle la vista, los padres de niños diagnosticados con leucemia, encefalitis por herpes y un sarcoma “terminal”. Elion dijo que poder ayudar a estas personas era una recompensa mayor que el Premio Nobel. “Lo que buscábamos era que la gente se recuperara, y la satisfacción de eso es mucho mayor que cualquier premio que uno pueda obtener”.

Si bien nunca obtuvo un doctorado formal, en 1989 recibió un doctorado honoris causa de la Escuela de Ingeniería Tandon de la Universidad de Nueva York (entonces Universidad Politécnica de Nueva York) y una Licenciatura de la Universidad de Harvard en 1998.

De 1967 a 1983 fue jefa del Departamento de Terapia Experimental de Burroughs Wellcome. Se retiró oficialmente de Burroughs and Wellcome en 1983. Estuvo afiliada a la Universidad de Duke como profesora adjunta de farmacología y medicina experimental de 1971 a 1983 y como profesora de investigación de 1983 a 1999. Durante su estancia en Duke, se centró en la tutoría de médicos y estudiantes graduados.

Incluso después de jubilarse de Burroughs Wellcome, Gertrude continuó trabajando casi a tiempo completo en el laboratorio. Desempeñó un papel importante en el desarrollo del AZT, uno de los primeros fármacos utilizados para tratar el VIH y el SIDA. También fue crucial en el desarrollo de la Nelarabina, en lo que trabajó hasta su muerte en 1999. A lo largo de su carrera, además de sus extraordinarios aportes científicos, se enfocó en alentar el ingreso de las mujeres a las ciencias.

Fuente: https://aishlatino.com/

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