Bajo el lema «Juntos por la Paz y la Libertad», el sábado 11 de abril celebramos el Séder de Pésaj en el Gimnasio Medinat Israel de la Sede Pilar, con la participación de casi 200 personas. La velada contó con la presencia del Presidente de la Institución, Arq. Daniel Gurfinkel, quien brindó unas cálidas palabras de bienvenida y extendió sus saludos a todos los asistentes en ocasión de la festividad.
La ceremonia comenzó con el kidush y la bendición sobre la matzá, oficiada por la Jazanir Julieta Fur, quien interpretó con gran sensibilidad las melodías tradicionales de Pésaj. Con emoción, todos los presentes cantamos el Ma Nishtaná, y a lo largo de la noche se compartieron lecturas y textos preparados especialmente por diversos participantes, generando un espacio de reflexión colectiva.
Durante el Séder, leímos y cantamos fragmentos de la Hagadá, recordando el Éxodo de Egipto y el camino hacia la libertad. Reflexionamos sobre la esclavitud en Egipto, considerada el primer acto de antisemitismo y de persecución dirigido al pueblo judío. El faraón, convencido de que los judíos representaban una amenaza a la seguridad de su reino, permitió finalmente que Moshé guiara a su pueblo hacia la liberación, tras la décima plaga: la muerte de los primogénitos.
Se destacó también que el propósito de Dios era establecer una relación profunda y de amor con el pueblo judío, revelándose a sí mismo mediante las diez plagas, manifestación de su dominio y cuidado: «Para que sepan que Yo soy Dios». Cada plaga reflejó un aspecto del poder divino, y el Éxodo se presenta como la prueba más clara de que Dios ve y se preocupa por el sufrimiento de su pueblo.
Uno de los mensajes más importantes que transmitimos durante la velada fue la transmisión de la historia de generación en generación, tal como se indica en la Hagadá: «Y le contarás a tus hijos y a los hijos de tus hijos la historia del Éxodo de Egipto». Además, reflexionamos sobre la libertad en todas sus dimensiones: la libertad externa, la capacidad de elegir y la libertad interna para construir nuestra vida con responsabilidad y esperanza.
Tras finalizar el Séder y compartir la cena en conjunto, disfrutamos de un monólogo humorístico a cargo de Sergio Zabiello, seguido de una emotiva interpretación de canciones de esperanza por Julieta Fur. Para cerrar la velada con broche de oro, el saxofonista y clarinetista Oscar Kreimer ofreció un espectáculo que contagió alegría: los asistentes cantaron, bailaron y se dejaron llevar por la música judía tradicional, creando un clima de entusiasmo y celebración colectiva.
Finalmente, cerramos la noche elevando una vez más nuestro deseo de paz para Israel y para todo el mundo, reafirmando la importancia de la unidad, la memoria y la esperanza que caracterizan esta festividad milenaria.







