La esencia del pueblo judío radica en dos conceptos primarios, el del respeto y la libertad. Porque esos valores nos marcan el rumbo de comprender quiénes somos, qué hacemos, qué podemos y qué debemos. No hay judaísmo sin valores y Pesaj nos enseña que fuimos esclavos y demasiadas veces lo seguimos siendo, del faraón en Egipto y de nuestros estereotipos, prejuicios, ambiciones u obsesiones en nuestros días.